El petróleo baja de 100 dólares y los fabricantes de chips caen: los inversores apuestan por cambios tras el voto en EE. UU.
El Brent cayó por debajo de 100 dólares por primera vez en dos meses y se encamina a su mayor pérdida semanal desde abril de 2020, mientras los valores de chips y centros de datos siguen cayendo por el temor a normas más estrictas tras la victoria demócrata.
Los mercados siguieron el jueves 5 de noviembre revaluando la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato en EE. UU., informó Reuters: la energía se abarató, los índices generales se mantuvieron cerca de máximos y los valores de semiconductores e infraestructura de IA volvieron a caer.
Petróleo
El Brent se desplomó casi un 9% el miércoles y bajó de 100 dólares por barril por primera vez en dos meses, ante la apuesta de que el resultado electoral aumenta las posibilidades de que termine la guerra entre EE. UU. e Irán. Los precios han caído cerca de un 20% esta semana, camino de su mayor pérdida semanal desde abril de 2020, aunque el jueves rebotaron en parte. La energía más barata rebajó los rendimientos de los bonos y mantuvo al dólar cerca de mínimos de un mes frente al euro.
Bolsas
- El S&P 500 cerró el miércoles con una subida del 1,6%, su mayor alza diaria en tres meses.
- El índice de semiconductores de Filadelfia cayó un 3,1% y ha perdido cerca de una cuarta parte de su valor en un mes. El KOSPI surcoreano, muy expuesto a los chips, se hundió casi un 6% el jueves.
- Antes de la apertura del jueves, los futuros del Nasdaq 100 cedían alrededor de un 0,7%; Qualcomm caía cerca de un 11% por una previsión débil de ventas de chips para móviles, y operadores de centros de datos y “neonubes” como CoreWeave y Nebius perdían en torno a un 4%.
- El STOXX 600 europeo subió cerca de un 0,7%, cerca de su récord de agosto, impulsado por mineras y bancos.
Por qué los chips
Demócratas que hicieron campaña en parte con moratorias a la construcción de centros de datos ganaron en Texas y Georgia. Analistas de BCA Research señalaron que unas restricciones más duras elevan el riesgo para el suministro futuro de capacidad de cómputo en estados clave como Texas, Georgia y Ohio.
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