Un equipo de Johns Hopkins halla el receptor que usa una toxina bacteriana intestinal ligada al cáncer para atacar el colon
Un estudio en Nature identifica la claudina-4 como punto de anclaje de la toxina de Bacteroides fragilis (BFT); una proteína señuelo basada en ella protegió a ratones, pero no se ha probado en humanos.
Algunas cepas de la bacteria intestinal Bacteroides fragilis —presente en hasta el 20% de las personas sanas, según Johns Hopkins— producen una toxina llamada BFT que daña el revestimiento del colon, causa inflamación y se ha vinculado a tumores de colon en estudios con animales desde 2009. No se sabía cómo se une inicialmente a las células. Un estudio de laboratorio y en ratones publicado en Nature propone ahora una respuesta.
Hallazgos
- Con un cribado CRISPR de todo el genoma en células epiteliales de colon, un equipo de Johns Hopkins y Harvard vio que desactivar el gen de la claudina-4, proteína de las uniones estrechas, impedía que BFT se uniera.
- Sin esa unión, la toxina no podía cortar la E-cadherina, la proteína que mantiene unidas las células vecinas.
- Pruebas biofísicas con colegas de Barcelona mostraron que BFT y claudina-4 forman un complejo estrecho uno a uno. Los autores no hallaron otra toxina conocida que funcione así.
- Una proteína señuelo soluble con secuencias de claudina-4 interceptó la toxina y protegió a ratones del daño causado por BFT.
“La claudina-4 fue un resultado principal claro y rotundo”, dijo el primer autor, Maxwell White.
Limitaciones
Es una investigación preclínica en células y ratones. El señuelo protegió el tejido de ratón del daño de la toxina, pero no se demostró que prevenga el cáncer colorrectal ni se ha probado en personas. Aún no se ha resuelto la estructura 3D exacta del complejo. Entre los financiadores figuran los NIH, HHMI, Cancer Research UK y Janssen. Ante dudas sobre el riesgo o el cribado de cáncer colorrectal, consulte a su médico.
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